9.10.09

Queriendo Regresar

Hoy es uno de esos días en que llegan a mi mente recuerdos tan felices y agradables de mi infancia cuando sólo pensaba en jugar sin ningún tipo de compromisos, cuando no tenía responsabilidad de pagar una factura tan elevada de electricidad sin consumirla, cuando no pagaba telecable para conectarme con otros continentes y conocer otras culturas, cuando el uso del teléfono no tenía costo para mi, cuando abría la nevera y tomaba lo que quisiera sin preocuparme por los altos precios de los artículos en los supermercados, cuando abría mi closet y tenía todo lo necesario allí, pero... crecí y esa ingenuidad por las cosas gratuitas fue desapareciendo.

Hoy es uno de esos días en que quisiera recostarme sobre la hierba verde y rodar cuesta abajo, desearía salir en este instante de mi trabajo e irme a correr a algún parque en shorts y tennis, tengo deseos de caerme al suelo (sin rasguñarme por supuesto) y quedarme contemplando lo ancho, inmenso y profundo que es el cielo y luego con la ropa tal como esté después de mi aventura ir a comer un helado de fresa y mantecado.
La verdad es que con la vida tan rápida que llevamos muchas veces olvidamos detenernos a respirar despacio, nos despertamos en las mañanas con la cabeza como una agenda, llena de compromisos y de cosas por hacer y en ocasiones nos sumergimos tanto en los quehaceres que olvidamos darle gracias a Dios por estar otra vez nueva vez contemplado la naturaleza.


Son las 2:40 P.M. del viernes 9 de octubre 2009 y mi realidad es que no puedo moverme de la oficina porque preparo para el próximo lunes una presentación para 500 personas en power point con gráficos, imágenes etc., cuando salga de aquí tengo compromisos ineludibles de estudios y llegaré a la casa como a las 10 u 11 PM.

Mañana sábado y el domingo tengo la agenda llena de cosas, pero para el próximo fin de semana pondré en carpeta que deseo volver aunque sea por un día a mi infancia.

2 commentaires:

Hector Silvestre Hijo dijo...

Esta breve reseña me ha transportado a mi infancia de tal manera que para poder publicar este comentario tuve que pedirle a un adulto que me ayudara.

Saludos Romayris!

Romayris dijo...

Jajaja que risa con lo del adulto.

El recuerdo es el unico paraiso de donde nunca podemos ser expulsados.