Cuando te abrumen los pesares, y sientas que estás hundiéndote en el sopor de la desesperación, recuerda los momentos felices que se acunan en tu alma. Ese baúl de buenos momentos sirve de bálsamo para levantar el ánimo.
Concéntrate en lo bueno. No te lastimes con las cosas que te faltan. No alimentes lamentos, ni reproches de cosas que debiste haber dicho y no dijiste.
De cosas que debiste haber hecho y no hiciste. Piensa en los tesoros de tu vida, los que quizás ni siquiera te das el tiempo para agradecer. ¿Tienes hijos? ¡Felicidades! ¿Tienes un compañero o compañera para recorrer el camino? ¡Enhorabuena! ¿Tienes sustento? ¡Maravilloso! ¿Tienes seres queridos? ¡Eureka! En todo esto debes concentrar tus pensamientos, cuando la bruma se acerque sigilosamente, en posición de ataque para acabar con tu tranquilidad, aniquilar tu buen ánimo y devastarte.
Si observas, los tesoros que acompañan tu existir le dan más sentido a tu vida que lo que anhelas. No te dejes llevar de los pensamientos pesimistas.
Mira a tu alrededor y observa a los demás. Cuéntale a alguien todo lo bueno que tienes, y deja de último lo que te falta o perturba.
Esa es la clave de la felicidad. En los momentos difíciles, recuerda tus tesoros. Acarícialos en tu memoria. Sonríele a ellos. Pasea por el jardín de tus fortunas.
Agradece al Creador.
Concéntrate en lo bueno. No te lastimes con las cosas que te faltan. No alimentes lamentos, ni reproches de cosas que debiste haber dicho y no dijiste.
De cosas que debiste haber hecho y no hiciste. Piensa en los tesoros de tu vida, los que quizás ni siquiera te das el tiempo para agradecer. ¿Tienes hijos? ¡Felicidades! ¿Tienes un compañero o compañera para recorrer el camino? ¡Enhorabuena! ¿Tienes sustento? ¡Maravilloso! ¿Tienes seres queridos? ¡Eureka! En todo esto debes concentrar tus pensamientos, cuando la bruma se acerque sigilosamente, en posición de ataque para acabar con tu tranquilidad, aniquilar tu buen ánimo y devastarte.
Si observas, los tesoros que acompañan tu existir le dan más sentido a tu vida que lo que anhelas. No te dejes llevar de los pensamientos pesimistas.
Mira a tu alrededor y observa a los demás. Cuéntale a alguien todo lo bueno que tienes, y deja de último lo que te falta o perturba.
Esa es la clave de la felicidad. En los momentos difíciles, recuerda tus tesoros. Acarícialos en tu memoria. Sonríele a ellos. Pasea por el jardín de tus fortunas.
Agradece al Creador.
Autora: Patricia Landolfi

7 commentaires:
No podría estar más de acuerdo con este escrito, Romayris. Me alegra que tengas esa actitud positiva, creeme que he comprobado que los buenos momentos son como las cuentas de ahorro. Te deseo que te conviertas en millonaria!
Walter
Gracias mil Walter :-)
Volviste Amiga, volviste!! =D
SLD!
DTB!
Cuídate mucho Romy y espero que escribas mas seguido.
Piensa en la solución no en el problema. Lo bueno a atrae a lo bueno y lo malo a lo peor.
Gracias por esta reflexión. Un cariñoso saludo
Cuanto optimismo!!! así debe ser, aunque confieso que veo la mitad vacía, en mi blog sobretodo
que andes bien!!
Que cierto!!
Pero y donde es que tu te metiste Romarys???
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